Jun 30, 2019

Frutos de la cruz Vol. 3 Cap. 66




“Hija mía, si la Eucaristía es prenda de la futura gloria, la cruz es desembolso para comprarla; si la Eucaristía es semilla que impide la corrupción, y es como esas hierbas aromáticas con las que ungiéndose los cadáveres no se corrompen, y dona la inmortalidad al alma y al cuerpo, la cruz la embellece y es tan potente, que si hay deudas contraídas ella se hace fiadora y con mayor seguridad hace que se le restituya la escritura de la deuda contraída, y después de que ha satisfecho todo adeudo, con ello forma al alma el trono más deslumbrante en la futura gloria. ¡Ah! sí, la cruz y la Eucaristía se alternan juntas, y una obra más potentemente que la otra.”


Después ha agregado: “La cruz es mi lecho florido, no porque no sufriera dolores atroces, sino porque por medio de la cruz daba a luz a tantas almas a la Gracia, veía brotar tantas bellas flores que producían tantos frutos celestiales, así que viendo tanto bien, tenía para delicia mía aquel lecho de dolor y me deleitaba de la cruz y del sufrir. También tú hija mía, toma como delicias las penas y deléitate de estarte crucificada en mi cruz. No, no quiero que temas el sufrir, como si quisieras obrar como holgazana, ánimo, obra con animosidad y exponte por ti misma al sufrir.”

Libro de Cielo, Vol. 3, Cap. 66, Mayo 1, 1900



“La cruz no sólo se debe amar, desear, sino tener como honor y gloria a la misma cruz, y esto es obrar como Dios y llegar a ser como Dios por participación, porque sólo Yo me glorié de la cruz y consideré como un honor el sufrir, y la amé tanto que en toda mi Vida no quise estar un momento sin la cruz.”

Libro de Cielo, Vol. 3, Cap. 61, Abril 20, 1900







Jun 29, 2019

La fiebre del amor hace emprender el vuelo hacia el Cielo Vol. 4 Cap. 103


La fiebre del amor hace emprender el vuelo
hacia el Cielo. Reproches de Jesús
Esta mañana después de haber esperado mucho ha venido mi adorable Jesús, y apenas lo he visto le he dicho: “Amado Bien mío, no puedo más, llévame de una vez para siempre contigo al Cielo, o bien quédate para siempre conmigo sobre esta tierra.”


Y Él: “Hazme observar hasta donde ha llegado la fiebre de tu amor, porque así como la fiebre natural cuando llega a un grado alto tiene virtud de consumir el cuerpo y hacerlo morir, así la fiebre del amor, si llega a un grado altísimo tiene virtud de deshacer el cuerpo y hacer tomar el vuelo al alma, nada menos que hacia el Cielo."


Y mientras esto decía ha tomado mi corazón entre sus manos como para revisarlo y prosiguió diciéndome:


“Hija mía, la fuerza de la fiebre del amor no ha llegado al punto, se necesita otro poco.”


Después hacía ver que quería verter, pero yo no le decía nada, y Él, casi reprochándome dulcemente ha agregado:


“¿No sabes tu deber? ¿No sabes que la primera cosa que deberías hacer al verme, es ver si hay en Mí alguna cosa que me aflige y amarga y pedirme que la vierta sobre ti? Este es el verdadero amor, sufrir las penas de la persona amada, para poder ver en todo contenta a la persona que se ama.”


Yo, avergonzándome de esto he dicho: “Señor, vierte.” Y Él ha vertido y ha desaparecido.

Libro de Cielo, Vol. 4, Cap. 103, Enero 25, 1902



“Debes saber que el verdadero amor es ingenioso, y el verdadero ingenio llega a todo; mucho más cuando en el alma hay un amor amante, un amor que se duele de las penas de la persona amada como si fueran propias, y un amor que llega a tomar sobre sí, a sufrir lo que debería sufrir la persona que se ama, es el más heroico y se asemeja a mi Amor, siendo muy difícil encontrar quien ponga la propia piel.”

Libro de Cielo, Vol. 4, Cap. 84, Septiembre 5, 1901








Jun 28, 2019

Diferencia que hay entre el VIVIR EN la Voluntad de Dios y EL HACER...Vol. 17 Cap. 14


Diferencia que hay entre el VIVIR EN 
la Voluntad de Dios y EL HACER 
la Voluntad de Dios
“Hija mía, no se quiere entender. El vivir en mi Voluntad es reinar, el hacer mi Voluntad es estar a mis órdenes; lo primero es poseer, lo segundo es recibir mis órdenes y cumplirlas. El vivir en mi Querer es hacer suya mi Voluntad, como cosa propia, es disponer de Ella; el hacer mi Voluntad es tenerla en cuenta como Voluntad de Dios, no como cosa propia, ni poder disponer de Ella como se quiere. El vivir en mi Voluntad es vivir con una sola Voluntad, la cual es la de Dios, la cual siendo una Voluntad toda Santa, toda pura, toda paz, y siendo una sola Voluntad la que reina, no hay contrastes, todo es paz; las pasiones humanas tiemblan ante esta Suprema Voluntad y quisieran rehuirla, no se atreven a moverse ni a oponerse, viendo que ante esta Santa Voluntad tiemblan Cielos y tierra. Así que el primer paso del vivir en el Querer Divino, ¿qué hace? Poner el orden divino en el fondo del alma, vaciarla de lo que es humano, de tendencias, de pasiones, de inclinaciones y de otras cosas. En cambio el hacer mi Voluntad es vivir con dos voluntades, y cuando doy las órdenes de seguir la mía, la criatura siente el peso de su voluntad que le pone contrastes, y a pesar de que siga las órdenes de mi Voluntad con fidelidad, siente el peso de la naturaleza rebelde, sus pasiones e inclinaciones.


Libro de Cielo, Vol. 17, Cap. 14, Septiembre 18, 1924




Jun 27, 2019

El alma que hace la Voluntad de Dios es su respiro Vol 11 Cap 51




Después ha agregado con toda dulzura: 

Quien hace mi Voluntad representa a lo vivo el periodo de mi Vida en la tierra, que mientras externamente parecía hombre, al mismo tiempo era siempre el Hijo amado de mi querido Padre. Así el alma que hace mi Voluntad, externamente tiene la piel de la humanidad, pero por dentro se encuentra mi persona, inseparable como Yo en el Amor y en la Voluntad de la Trinidad Sacrosanta, así que la Divinidad dice: Ésta es otra hija que tenemos sobre la tierra, por amor a ella sostengamos la tierra, porque hace en todo nuestras veces.”

Libro de Cielo, Vol. 11, Cap. 51, Abril 2, 1913




“Hija mía, ánimo, Yo no te dejo, sino estoy dentro de ti, si bien no siempre me ves; y tú únete siempre conmigo: Si rezas, tu oración corra en la mía y hazla tuya, así todo lo que hice con mis oraciones, la gloria que di al Padre, el bien que impetré a todos, lo harás también tú; si obras, haz que tu acto corra en el mío, y éste hazlo tuyo, así tendrás en tu poder todo el bien que hizo mi Humanidad, que santificó y divinizó todo; si sufres, tu sufrir corra en el mío, y éste hazlo tuyo, y así tendrás en tu poder todo el bien que hice en la Redención. Con esto tomarás los tres puntos esenciales de mi Vida, y a medida que lo hagas, saldrán de ti mares inmensos de gracia que se derramarán para bien de todos, y Yo veré tu vida no como tuya, sino como mía.” 

Libro de Cielo, Vol. 11, Cap. 113, Diciembre 10, 1915






Jesús purifica al alma para admitirla a vivir en su Voluntad Vol. 12 Cap. 16



“Hija mía, ven en mi Voluntad para hacer lo que hago Yo, y en mi Querer podrás correr para bien de todas las criaturas, y desde dentro de la sangre donde nadan podrás salvarlas con la Potencia de mi Querer, de modo que me las traerás lavadas por su propia sangre con el sello de mi Voluntad.”

Y yo: “Vida mía, soy tan mala, ¿cómo puedo hacerlo?”

Y Jesús: “Tú debes saber que el acto más noble, más sublime, más grande, más heroico, es hacer mi Voluntad y obrar en mi Querer, por eso, a este acto al que ningún otro podrá igualar, Yo le hago gala de todo mi Amor y generosidad, y en cuanto el alma se decide a hacerlo, Yo, para darle el honor de tenerla en mi Querer, en el acto en el que los dos quereres se encuentran para fundirse el uno en el otro y hacerse uno solo, si está manchada la purifico, y si las espinas de la naturaleza humana la envuelven, las destrozo, si algún clavo la traspasa, esto es, el pecado, Yo lo pulverizo, porque nada puede entrar de mal en mi Voluntad; es más, todos mis atributos la invisten y le cambian la debilidad en fortaleza, la ignorancia en sabiduría, la miseria en riqueza y así de todo lo demás. En los otros actos permanece siempre alguna cosa de sí, pero en éstos queda el alma despojada de toda sí misma, y Yo la lleno toda de Mí.”


Libro de Cielo, Vol. 12, Cap. 16, Julio 25, 1917






Jun 24, 2019

El modo en el cual el alma debe estar con Jesús Vol. 8 Cap. 24



Habiendo recibido la comunión estaba diciendo: “Señor, tenme siempre estrechada contigo, porque soy demasiado pequeña, y si no me tienes estrechada, siendo pequeña puedo extraviarme.”

Y Él: “Quiero enseñarte el modo como debes estar conmigo: Primero debes entrar dentro de Mí y transformarte en Mí, y tomar lo que encuentres en Mí. Segundo, cuando te hayas llenado toda de Mí, sal fuera y obra junto conmigo, como si Yo y tú fuéramos una sola cosa, de modo que si me muevo Yo, muévete tú; si pienso, piensa tú en la misma cosa pensada por Mí; en suma, cualquier cosa que haga Yo la harás tú. Tercero, con esto que hemos obrado juntos, aléjate por un instante de Mí y ve en medio de las criaturas, dando a todos y a cada uno todo lo que hemos obrado juntos, esto es, dando a cada uno mi Vida Divina, regresando rápidamente en Mí para darme a nombre de todos toda aquella gloria que deberían darme, rogando, excusándolas, reparando, amando; ¡ah! sí, ámame por todos, sáciame de amor; en Mí no hay pasiones, pero si pudiera tener alguna pasión, la sola y única pasión sería el amor. Pero el amor en Mí es más que pasión, es mi Vida, y si las pasiones se pueden destruir, la vida no. Ve en qué necesidad de ser amado me encuentro, por eso ámame, ámame.”


Libro de Cielo, Vol. 8, Cap. 24, Feber 9, 1908






“Hija mía, cuando el alma se sirve de mi Humanidad como medio para obrar, aunque sea sólo un pensamiento, un respiro, un acto cualquiera, son como tantas gemas que salen de mi Humanidad y se presentan ante la Divinidad, y como salen por medio de mi Humanidad, tienen los mismos efectos de mi obrar cuando estaba sobre la tierra.”


Libro de Cielo, Vol. 4, Cap. 91, Octubre 8, 1901






La Divinidad de Jesús en su Humanidad descendió en el abismo Vol. 6 Cap. 84


La Divinidad de Jesús en su Humanidad descendió en el abismo más profundo de todas las humillaciones humanas, y divinizó y santificó todos los actos humanos

Esta mañana estaba ofreciendo todas las acciones de la Humanidad de Nuestro Señor para reparar todas nuestras acciones humanas hechas, o indiferentes sin un fin sobrenatural, o bien pecaminosas, para impetrar que todas las criaturas hagan sus acciones con la intención y unión de las acciones de Jesús bendito, y para llenar el vacío de la gloria que la criatura debiera dar a Dios si esto hiciera. Mientras esto hacía, mi adorable Jesús me ha dicho:


“Hija mía, mi Divinidad en mi Humanidad descendió en el abismo más profundo de todas las humillaciones humanas, tanto que no hubo ningún acto humano, por cuan bajo y pequeño, que Yo no divinizara y santificara. Y esto para restituir al hombre redoblada soberanía, la perdida en la Creación, y la que le adquirí en la Redención. Pero el hombre siempre ingrato y enemigo de sí mismo, ama el ser esclavo en vez de soberano, mientras que podía con un medio tan fácil, esto es con la intención de unir sus acciones a las mías, volver sus acciones merecedoras del mérito divino, de ellas hace un desperdicio y pierde la divisa de rey y la soberanía de sí mismo.”


Dicho esto ha desaparecido y me he encontrado en mí misma.


Libro de Cielo, Vol. 6, Cap. 84, Noviembre 29, 1904




“Hija mía, cuánto amo a las almas, mira, la naturaleza humana estaba corrompida, humillada, sin esperanza de gloria y de resurgimiento, y Yo quise sufrir todas las humillaciones en mi Humanidad, especialmente quise ser desnudado, flagelado y que a pedazos cayeran mis carnes bajo los azotes, casi deshaciendo mi Humanidad para rehacer la humanidad de las criaturas, y hacerla resurgir llena de vida, de honor y de gloria a la vida eterna. ¿Qué otra cosa podía hacer y que no haya hecho?”

Libro de Cielo, Vol. 7, Cap. 76, Enero 13, 1907