Jul 17, 2019

Éxtasis de amor del Creador, alimentos que da a sus dones Vol. 30 Cap. 15



“A los pequeños nos sentimos llevados a decir 
nuestros inefables e infinitos secretos”

“Jesús dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños»” (Mt: 11, 25)

“Pequeña hija de mi Divina Voluntad, a los pequeños nos sentimos llevados a decir nuestros inefables e infinitos secretos, queremos decir nuestra historia mucho más, que entra su origen en medio, para hacerle tocar con la mano con cuál amor ha sido amada y vuelta a amar por Nosotros su pequeñez, porque ella estaba presente, ya estaba en Nosotros en el acto de la creación del hombre, y esto para hacerla festejar y Nosotros festejar junto el acto solemne de su creación. Ahora, tú debes saber que nuestro Ser Supremo se encontró en el acto de crear a la criatura en una especie de éxtasis profundo, nuestro Amor raptó a nuestro Ser Divino, nuestro Amor nos raptó y nuestro Fiat se puso en acto de obrar con su virtud creadora, y fue en este éxtasis amoroso que fueron puestos fuera de Nosotros todas las gracias, los dones, las virtudes, las bellezas, las santidades y así de lo demás, con los que debían ser dotadas y enriquecidas todas las criaturas; nuestro Amor no se contentó, sino cuando puso en orden, fuera de Nosotros, todo lo que debía servir a todas y a cada una de las criaturas, todas las diversidades de santidades y especialidades de bellezas y dones para ser cada una la copia de su Creador. Estas dotes y riquezas están ya a disposición de todos, así que cada criatura al nacer ya tiene lista su dote, que Dios desde que fue creado el hombre sacaba de Sí para cada uno. 

Pero cuántos no la conocen, ni hacen uso de los derechos que Dios les ha dado, y mientras son ricos llevan una vida pobre, y están tan lejanos de la verdadera santidad, como si no fueran seres salidos de aquel Dios tres veces santo, que no sabe hacer otra cosa que criaturas santas, bellas y felices, similares a Él; pero no terminarán los siglos, ni vendrá el último de los días, si todo lo que hemos sacado en nuestro éxtasis de amor no es tomado por las criaturas, porque se puede decir que poquísimo ha sido tomado de lo que hemos puesto a su disposición. Pero escucha hija buena otro exceso de nuestro ardiente Amor: Al poner fuera de Nosotros las dotes, las gracias, los dones, no los separamos de Nosotros; fuera de Nosotros, sí, pero inseparables de Nosotros, a fin de que la criatura tomando nuestros dones, con nuestra inseparabilidad recibiera el alimento continuo para alimentar nuestros dones, nuestra santidad, nuestra belleza, nuestras gracias, así que, junto con nuestros dones volvíamos a la misma criatura inseparable de Nosotros, porque ella no tiene los alimentos necesarios y santos para alimentar nuestros dones, y Nosotros nos ofrecimos a dar dones y alimentos para alimentar nuestra Santidad, nuestras gracias celestiales. 

Así que estamos en acto continuo de estar junto con ella para darle ahora el alimento para alimentar nuestra Santidad, ahora el alimento para alimentar nuestra Fortaleza, ahora el alimento distinto para alimentar nuestra Belleza, en suma estamos en torno a ella y siempre ocupados en dar los diversos alimentos a cada don que le hemos dado, y esto sirve para conservar, crecer y coronar nuestros dones, y junto queda coronada la feliz criatura con nuestros, y en nuestros mismos dones. 

Por lo tanto, dar un don a la criatura sirve para empeñarnos con ella, no solo de alimentarlo, sino le damos por prenda nuestro trabajo, nuestra inseparabilidad y nuestra misma Vida, porque si queremos nuestra semejanza debemos dar nuestra Vida, para poder producir nuestra semejanza en ella, y esto lo hacemos con mucho gusto, es más, nuestro Amor nos repite nuestro éxtasis y nos hace dar todo, para hacernos tomar la pequeñez de la criatura, que es también nuestra, y que de Nosotros salió. De esto puedes comprender cuáles son nuestras premuras, nuestros éxtasis de amor, cuando damos no un don, sino nuestra misma Voluntad por vida de la criatura, alimentar nuestros dones es una cosa, alimentar nuestra Voluntad es otra. Ya la criatura en virtud de Ella nos rapta continuamente a sí, y Nosotros sufrimos continuos éxtasis de amor, y en estos éxtasis no hacemos otra cosa que desahogar amor a torrentes, mares de luz, gracias indescriptibles, nada viene dado a medida, porque no sólo debemos alimentarla, sino que debemos tenerla cortejada y honrada con honores divinos en la criatura. Por eso hija mía, sé atenta, y haz que de ti nada salga de humano, para poder también tú honrar con actos divinos a mi Voluntad en ti.”


Libro de Cielo, Vol. 30, Cap. 15, Enero 30, 1932





No comments: