Jul 4, 2019

La desconfianza, el acto débil de nuestros siglos Vol. 28 Cap. 14



“Si hacía milagros tenían qué decir..”
“¿Por qué piensan mal?” (Mt 9, 4)

“Si entre la criatura y Yo no hay plena confianza, no se pueden elevar a vivir en mi Divina Voluntad. La desconfianza siempre pone obstáculo a la unión entre Creador y criatura, es la que le impide el vuelo hacia quien tanto la ama, la hace vivir a ras de tierra, y aun a pesar de que no caiga, le hace sentir a lo vivo sus pasiones. Mucho más que la desconfianza ha sido el acto débil en el curso de los siglos, y a veces aun las almas buenas han retrocedido en el camino de las virtudes por causa de la desconfianza, y Yo para quitar este entorpecimiento que produce el espectro de la desconfianza, he querido mostrarme contigo todo amor y a lo familiar, más que padre e hija, para volver a llamar no sólo a ti, sino a todos los demás a vivir como hijos, como arrullados en mis brazos; y Yo he gustado, y también tú, cómo es bello tener a la criatura toda amor y toda confianza conmigo; Yo puedo dar lo que quiero, y ella no tiene ningún temor de no recibir lo que quiere, así que puesta en orden la verdadera confianza entre la criatura y Yo, viene quitado el mayor obstáculo para hacer reinar mi Divina Voluntad en sus almas. Entonces hija mía, Yo sé hacia donde tienden mis miras, y a qué deben servir, sé lo que hago de grande y bello cuando elijo a una criatura, y ¿ellos qué saben? Y además, siempre tienen algo que decir sobre mi obrar, mi breve vida acá abajo no fue perdonada, cuando mi santísima Humanidad estaba en medio a ellos y Yo era todo amor para ellos, no obstante si me acercaba demasiado a los pecadores tenían qué decir, decían que no era decoroso para Mí tratar con ellos, y Yo los dejaba decir, y sin dar importancia a su hablar hacía mis actos, me acercaba de más a los pecadores, los amaba de más para atraerlos a amarme; si hacía milagros tenían qué decir, pues como me creían hijo de san José, decían que no podía salir de un artesano el Mesías prometido, e iban suscitando dudas acerca de mi Divina Persona, tanto de formar nubes en torno al Sol de mi Humanidad, y Yo suscitaba los vientos para desembarazarme de las nubes y reaparecía más refulgente en medio a ellos para cumplir la finalidad de mi venida a la tierra, la cual era la Redención.

Libro de Cielo, vol. 28, cap. 14, Junio 2, 1930





No comments: